

Este año 2011, el fantasma de la protesta social asusta quienes detentan el poder político(1) y económico en el mundo, en los países árabes (Tunez, Libia, Egipto, Siria, Yemen), en Norteamérica (OWS), en Europa (Londres, Madrid, Atenas), en Sudamérica(2) (Chile, Colombia).
El movimiento estudiantil universitario colombiano liderado por la Mane (mesa amplia nacional estudiantil) ha reverdecido los laureles del movimiento estudiantil de hace dos generaciones, aquellas que conmovieron el mundo desde 1968 a 1971, con un variado ramillete de causas. Hoy los jóvenes han salido del aislamiento, de la apatía y de la conformidad, para hacer escuchar su voz. Se han organizado, han aprovechado las redes sociales virtuales, para construir en la acción, la conciencia de clase en cada estudiante y nuevas redes de activismo político. Quien haya vivido esta jornada desde la acción o desde la reflexión, ya no será jamás el mismo. Este despertar de los estudiantes colombianos de la base es una bendición para la futura democracia. Aprendieron varias cosas, como hacerse visibles, como no dejarse provocar por los violentos (extremistas y autoridades), y especialmente, que el querer un objetivo y el actuar para conseguirlo, les permite alcanzarlo y hacerse respetar como ciudadanos.
Hoy El Tiempo y El Espectador titulan "El partido de la U y los Liberales invitan a retirar la reforma", "el presidente Santos sigue su orientación", como si estos políticos fueran los voceros de la lucha de los estudiantes, y fueran los políticos tradicionales quienes obtuvieran la victoria. No rotundamente NO, la victoria es de los estudiantes, apoyados tímidamente por sus profesores y por sus padres. Esta batalla política la han logrado gracias que se ha sabido ganar la voluntad y la simpatía de la comunidad nacional, conformada por sus familias. Esto tiene mucho significado en un país acostumbrado a condenar el gremialismo de base, la protesta social y, particularmente, el liderazgo popular; donde se amenaza, se persigue y se asesina a quien levante la voz. Este es además, un reconocimiento que si podemos hacer al talante liberal del presidente Santos, en esta ocasión se ha respetado la vida de los estudiantes, aunque algunos políticos de la U, partido infiltrado por los paramilitares, hablen de infiltración en las protestas.

En Colombia, un país con el mayor indice de iniquidad social en América Latina, representada en la desigualdad del ingreso económico, los estudios de educación superior en las universidades publicas representan para el estudiante de los sectores populares la única de oportunidad de ascenso social. Un sistema educativo con una deserción estudiantil que va mas allá del 45%, que tiene como principal causal el desnivel académico que traen los jóvenes de su preparación en la educación media pública y de los colegios privados para estratos populares, es de por si, excluyente. Qué decir de aquellos que por su baja formación académica, a pesar de ser bachilleres, jamás tendrán la oportunidad de cursar estudios superiores?
En un mundo unipolar, rendido al concepto de la única teoría económica, el de la mano invisible del mercado neoliberal, el de la regulación de los ciudadanos, pero de la desregulación de los negocios y de las entidades financieras, el gobierno colombiano había propuesto una reforma educativa de carácter francamente privatizador. El fracaso de la privatización del sector salud, con la quiebra de los hospitales gracias al desvío de los recursos públicos de la salud a los bolsillos privados (caso Saludcoop y su propietario Palacino), nos hacían preveer una Educoop, en manos de personajes igualmente corruptos, en detrimento del futuro de los jóvenes colombianos. En Cali en 2004, ya vivimos la película en la cual, 3 concejales se robaron el dinero de la extensión de cobertura de la educación media destinada a los sectores populares.
El alza de las matrículas beneficiaba al sector financiero, al que se le hacia agua la boca, ofreciendo créditos "sin intereses" para pagar estudios superiores, los cuales un joven egresado demoraría en cancelar cerca de diez años.
La protesta social en Wall Street (OWS) se identifica como la del 99% excluido, si excluido de los beneficios de la burbuja financiera, y del rescate que se ofrece, una vez estalla, a la élite financiera de la sociedad, pero que se paga con los impuestos de todos los contribuyentes.
La lucha contra la privatización de la educación superior, y las protestas en otras latitudes, muestran que, ésta es la hora para que la mayoría (99%), relevando la vieja democracia representativa, secuestrada por las corporaciones y los medios de comunicación, exija a los políticos sus derechos usando la presión de la protesta en la calle.
Así, podemos afirmar que la protesta se ha globalizado y que la democracia se ha renovado.
Jaime León Ortiz
Docente contratista
Universidad del Valle
1. Paul Kruger, El pánico de los plutócratas, El Espectador, Oct 16/2011
2. Joseph Stiglitz, Globalización de la protesta, El País, Nov 6/2011
3. Edufactory y Universidad Nómada, La Universidad en conflicto, Nov. 2010
4. www.trendwatching.com, F-Factor
5. Sarmiento, Eduardo, Protestas y modelo único, El Espectador, Nov 6/2011
6. Bejarano, Ramiro, De protestas estudiantiles y silencios oficiales, El Espectador, Oct 16/2011
7. Molano, Alfredo, La gran manifestación, El Espectador, Oct 30/2011
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